viernes, 12 de julio de 2024

🇦🇺 Sidney • "No son bienvenidos": Australia el país que "bota" a todas las personas que tienen una discapacidad

Cuando Luca nació en un hospital de Perth hace dos años, el mundo de sus padres dio un vuelco inesperado.

Con la alegría llegó un diagnóstico impactante: Luca tenía fibrosis quística. Entonces Australia, el hogar de Laura Currie y su marido Dante durante ocho años, les dijo que no podían quedarse permanentemente, que Luca podría suponer una carga económica para el país.

“Creo que lloré durante una semana. Lo siento muchísimo por Luca”, dice Laura. “Es un niño indefenso de dos años y medio que no merece ser discriminado de esa manera”.

Con un tercio de su población nacida en el extranjero,Australia se considera desde hace tiempo una “nación de emigrantes”, un hogar multicultural que le promete a los extranjeros un trato justo y un nuevo comienzo. La idea forma parte de su identidad. Pero la realidad suele ser distinta, sobre todo para quienes padecen una discapacidad o una enfermedad grave.

Es uno de los pocos países que rechaza de forma sistemática los visados de inmigrantes por sus necesidades médicas, concretamente si el coste de los cuidados supera los 86.000 dólares australianos (US$57.000) durante un máximo de 10 años. Nueva Zelanda tiene una política similar, pero la de Australia es más estricta.

El gobierno defiende la ley como necesaria para frenar el gasto público y proteger el acceso de los ciudadanos a la sanidad. Dice que estos visados no se rechazan técnicamente. Pero tampoco se conceden.

Algunos pueden solicitar una dispensa, aunque no todos los visados lo permiten. También pueden recurrir la decisión, pero el proceso es largo y costoso.

Los activistas consideran que esta medida es discriminatoria y no está en consonancia con las actitudes modernas hacia la discapacidad. Y tras años de lucha, esperan que cambie en las próximas semanas, con una revisión oficial de los requisitos sanitarios en curso.

Laura Currie y Dante Vendittelli se habían trasladado a Australia desde Escocia en busca de empleos que el país necesita desesperadamente.

Ella es maestra de guardería y él pintor-decorador. Habían iniciado su solicitud de residencia permanente antes de que naciera Luca. Ahora sienten que la vida que construyeron aquí y los impuestos que pagaron significaron poco.

“Es como, estamos aquí para ustedes [Australia] cuando nos necesitaron, pero cuando se invierten los papeles y los necesitamos, es como, no, lo siento, cuestan demasiado dinero, vuelvan a su país”.

Leyes del siglo pasado

Australia tiene fama cuando se trata de sus estrictas políticas de inmigración.

Tuvo su propia versión de “stop the boats”, que enviaba a las personas que llegaban en barco a centros de detención extraterritoriales en Papúa Nueva Guinea y la isla de Nauru, en el Pacífico, y protagonizó polémicos titulares en los últimos años.

Hasta la década de 1970 no se deshizo por completo de la política de “Australia blanca”, iniciada en 1901 con la Ley de Restricción de la Inmigración, que limitaba el número de inmigrantes no blancos.

Las discriminaciones por discapacidad y salud, que también se remontan a 1901, siguen vigentes, afirma Jan Gothard, abogado especializado en inmigración: “Seguimos tratando a las personas con discapacidad del mismo modo que en 1901 y pensamos que no son personas bienvenidas en Australia”.

Gothard forma parte de Welcoming Disability, un grupo que presiona al gobierno para que revise la ley. Sorprendentemente, la Ley de Migración australiana está exenta de su propia Ley de Discriminación por Discapacidad.

En pocas palabras, no importa cuánto tiempo lleves viviendo en Australia, si has nacido en el país, si tienes seguro médico privado o incluso si puedes pagar tú mismo la manutención: si se considera que eres una carga económica demasiado pesada, suspenderán el requisito de salud.

El Gobierno dice que 99% de los solicitantes de visado cumplen el requisito de salud. Al menos 1.779 de ellos no cumplieron el listón entre 2021 y 2022, según cifras oficiales.

El ministro de Inmigración, Andrew Giles, que declinó ser entrevistado, dijo hace poco que “cualquier niño nacido en Australia y afectado negativamente por las normas sanitarias de migración puede solicitar la intervención ministerial”, y que él mismo había “intervenido positivamente” en casos.

Pero las familias dicen que el proceso es agotador en un momento de por sí difícil.

El precio de la estancia

“Cuando un niño está enfermo pasan tantas cosas en tu vida, tanta lucha y estás luchando y suplicando y enviando peticiones, pidiendo a la gente que te ayude”, afirma Mehwish Qasim, que conoce el reto de primera mano. Ella y su marido Qasim lucharon por permanecer en Australia en un caso que atrajo la atención mundial.

Su hijo Shaffan nació en 2014 con una rara enfermedad genética y la médula espinal dañada. Necesita cuidados las 24 horas del día. La pareja, originaria de Pakistán, tenía la intención de regresar con el tiempo, pero el nacimiento de Shaffan lo cambió todo. Ahora, subir a un avión pondría en peligro su vida.

Finalmente, en 2022 les dijeron que podían quedarse. Durante esos ocho años, Qasim, contable de formación, no pudo trabajar en la profesión que había elegido. En su lugar, encontró trabajo en cafeterías, supermercados y aplicaciones de taxi para llegar a fin de mes.

“Deberían darse cuenta de que es una situación muy difícil; no hay que poner a la gente en el punto de mira”, afirma Qasim.

Laura y su marido tampoco se rinden: Australia es ahora el hogar de Luca y están ocupando puestos de trabajo que el país necesita. Esperan que eso sea suficiente para ganar su apelación. Si pierden, tendrán 28 días para abandonar el país.

Para Luca, el escollo es un medicamento caro, el Trikafta. Él no lo toma y puede que ni siquiera sea compatible con él. Pero es la base de los cálculos australianos sobre su tratamiento: alrededor de 1,8 millones de dólares australianos, lo que sitúa sus costes médicos por encima del límite permitido: 86.000 dólares australianos en 10 años, también conocido como Umbral de Coste Significativo.

Aunque los activistas han acogido con satisfacción el reciente aumento del umbral (de 51.000 a 86.000 dólares australianos), siguen pensando que no refleja los costes promedios.

Los propios datos del gobierno muestran que gasta al menos 17.610 dólares al año en el ciudadano medio –las cifras más recientes de 2021-2022 evidencian 9.365 dólares por cabeza en bienes y servicios de salud y otros 8.245 dólares australianos por persona en gastos de bienestar.

En un lapso de 10 años –el periodo máximo evaluado para un visado– esto supondría más de 170.000 dólares australianos. Los activistas se preguntan cómo ha fijado el gobierno el umbral, que es la mitad de esa cantidad.

También quieren que se elimine de los cálculos el coste del apoyo educativo. Esto afecta a las familias cuyos hijos tienen diagnosticadas enfermedades como el síndrome de Down, el TDAH o el autismo.

Es un contratiempo que ha afectado a los planes de Claire Day para que ella y su familia sigan a su hermano, que se trasladó a Australia hace unos años.

Su hija menor, Darcy, de casi 10 años, tiene síndrome de Down. Los expertos en inmigración le han dicho que, por eso, tiene pocas posibilidades de que le concedan un visado.

En una tarde nublada en el condado inglés de Kent, habla con nostalgia de la vida que le espera en Australia. El sol no es un atractivo menor, pero también “el estilo de vida: [quiero] un entorno mejor para que crezcan los niños”, dice.

Tras 21 años como agente de la Policía Metropolitana de Londres, quiere aprovechar la gran campaña de reclutamiento de las fuerzas policiales australianas.

Sus redes sociales están llenas de videos promocionales protagonizados por expolicías británicos, en los que se les ve viviendo el sueño australiano, patrullando la playa en buggies de arena y relajándose en el surf.

Son sólo algunos de los 30.000 británicos que se trasladaron a Australia el año pasado, según las estadísticas del gobierno.

A Claire le hicieron no una, sino dos ofertas de trabajo: de la policía de Queensland y de Australia Meridional. Como parte del trabajo, también tiene derecho a un visado permanente. Ahora no está tan segura.

“Esperaba que no fuera un contratiempo, porque Darcy no tiene ningún problema médico. Está en forma y sana, va al colegio y participa en clubes y todo ese tipo de cosas”.

Historias como esta han convencido a los activistas de que, en el fondo, la política es “capacitismo”.

“Si decimos a las personas con discapacidad ‘no son bienvenidas aquí’, estamos diciendo directamente a las personas con discapacidad que nacieron en este país ‘tampoco son bienvenidas aquí'”, afirma Gothard.

“[Estamos diciendo] ya sabes, dada la oportunidad, preferiríamos no tenerte”.

La trabajadora social Shizleen Aishath dice que se quedó “boquiabierta” al enterarse del requisito sanitario, y lo descubrió por las malas.

Esta exempleada de la ONU llegó a Australia para cursar estudios superiores con la intención de regresar a Maldivas. Pero tuvo que someterse a una cesárea de urgencia cuando nació su hijo Kayban en 2016. durante el parto se utilizaron fórceps.

Kayban tenía hemofilia no diagnosticada y sufrió una grave hemorragia cerebral. Ahora necesita cuidados las 24 horas del día y la familia decidió quedarse en Australia.

Pero a Kayban se le denegó el visado temporal por considerarlo una carga demasiado pesada, aunque la familia tiene un seguro médico privado y no utiliza los recursos del Estado. Al resto de la familia se le concedió el visado.

“La discapacidad es lo único que te impide emigrar, no hay nada más”, afirma Aishath.

Tras una larga apelación, a Kayban se le permitió quedarse. Su familia se prepara ahora para su próxima lucha: permanecer en Australia de forma indefinida.

📰 BBC

viernes, 5 de julio de 2024

🇻🇨 Isla Unión • "El 90% de la isla fue borrada" El devastador paso del huracán Beryl por el Caribe


Katrina Coy sobrevivió a la noche en que el huracán Beryl arrasó su idílica casa en la isla Unión con una fuerza feroz. Pero sigue desconcertada por la magnitud de la devastación.

Prácticamente todos los edificios de la isla, situada frente a San Vicente y las Granadinas, han sido arrasados o gravemente dañados, afirmó.

“La isla Unión se encuentra en un estado terrible después del paso de Beryl. Casi todos en la isla están sin hogar”, dijo Coy en un mensaje de video.

“Apenas quedan algunos edificios en pie. Las casas están derribadas, las carreteras bloqueadas, los postes de electricidad caídos en las calles”.

El pescador y guía de pesca Sebastien Sailly concuerda: “Todo está perdido. No tengo dónde vivir”, relató.

Sebastien reside en la isla Unión desde 1985 y vivió el huracán Iván en 2004. Pero el huracán Beryl, aseguró, estaba en otro nivel.

“Es como si hubiera pasado un tornado por aquí. El 90% de la isla fue borrada”.

El impacto de la conmoción y el miedo aún es evidente en su voz.

“Me refugié con mi esposa y mi hija y, a decir verdad, no estaba seguro de que lograríamos salir con vida”.

Su prima, Alizee, que administra un hotel con su familia, describió una experiencia horrenda cuando Beryl pasó por su ciudad.

Alizee relató que debieron empujar muebles contra puertas y ventanas para evitar que los vientos sostenidos y las fuertes ráfagas las abrieran.

“La presión era tan intensa que la sentías en los oídos. Podíamos escuchar el techo desmoronándose y estrellándose contra otro edificio, ventanas destrozadas, casas inundadas”.

“Nadie esperaba que el paso del huracán fuera tan terrible, todo el mundo está traumatizado“.

Sebastien, quien además de pescador es agricultor ecológico y apicultor, también perdió sus dos granjas y sus colmenas, que quedaron totalmente destruidas.

Aún así, afirmó que la prioridad inmediata de la comunidad es construir refugios. La gente intenta reunir madera y láminas de plástico para construir algún tipo de alojamiento temporal para sus familias. “Y obviamente, encontrar agua y comida va a ser difícil”, añadió.

Alizee Sailly dijo que también se necesitan con urgencia muchos otros productos en la isla Unión, desde alimentos enlatados y leche en polvo hasta productos sanitarios, botiquines de primeros auxilios y tiendas de campaña. Además, por supuesto, generadores.

Con la electricidad y las comunicaciones aún cortadas, Alizee solo pudo enviar mensajes conectándose a la red de satélites Starlink lanzada por la compañía SpaceX de Elon Musk.

Por su parte, el gobierno de San Vicente y las Granadinas dijo reconocer la magnitud del problema.

En un discurso matutino, el Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, resumió la sensación de conmoción en toda la nación caribeña: “El huracán Beryl, este peligroso y devastador huracán, vino y se fue y ha dejado a su paso una inmensa destrucción. Dolor y sufrimiento en toda nuestra nación”.

Gonsalves también prometió reaccionar lo más rápido posible para abordar la larga lista de prioridades tras el huracán.

En la isla Unión, sin embargo, hay cierto escepticismo de que el gobierno tenga los fondos, recursos y mano de obra para hacer frente a la situación.

“Espero que puedan enviarnos militares y guardacostas para ayudarnos. No tengo idea de si serán capaces de reconstruir la isla, pero no lo creo”, dijo Sebastien.

“Esto requerirá miles de millones de dólares, un año o más y se necesitará ayuda internacional”.

Katrina Coy, directora de la Alianza Ambiental de la Isla Unión, también imploró a los miembros de la diáspora caribeña que ayuden en todo lo que puedan.

“Necesitamos ayuda con urgencia. Kits de emergencia, comida, gente que debe ser evacuada, todo eso es necesario en este momento”.

Durante años la Sra. Coy hizo un trabajo crucial por la seguridad del acceso al agua en la isla Unión, un recurso vital para las pequeñas comunidades insulares del Caribe.

Es desgarrador, dicen sus colegas internacionales, que debido al paso del huracán todo ese trabajo se perdió.

Beryl tocó tierra el lunes como huracán de categoría cuatro, con vientos sostenidos de 240 km/h.

Miles de personas siguen sin electricidad y muchas se encuentran en refugios temporales en San Vicente y las Granadinas, Granada y Santa Lucía.

Sin embargo, a pesar del caos y la falta de vivienda en cada rincón de la isla, Sebastian Sailly se siente agradecido de que las cosas no hayan sido aún peores.

“Lo más importante es que seguimos vivos, no las pérdidas materiales“.

“Después de presenciar el poder de lo que pasamos, hoy me alegró ver que mis vecinos todavía están aquí”.

📰 BBC Mundo

miércoles, 3 de julio de 2024

🇺🇸 EEUU • Médicos venezolanos en Florida pueden revalidar su título más fácil con Ley SB-7016


Desde el lunes 1 de julio, la Ley SB-7016 ha abierto un nuevo capítulo para los médicos graduados en el extranjero, entre ellos en Venezuela, que buscan ejercer su profesión en Florida, Estados Unidos.

Esta nueva legislación, también conocida como Ley de Vida Saludable, representa un paso importante para aliviar la escasez de profesionales médicos calificados en este estado del sur de Estados Unidos y ampliar el acceso a la atención médica para sus residentes, expuso el gobernador republicano Ron Desantis, en marzo, cuando firmó la normativa.

La Ley SB-7016 elimina el requisito de completar un programa de residencia de cinco años en Florida para que los médicos extranjeros puedan obtener una licencia médica.

Esto significa que los médicos que ya hayan completado su formación y obtenido la licencia en otro país, como Venezuela, ahora podrán solicitar una licencia en Florida de forma más rápida y sencilla, ya que podrán revalidar sus títulos más fácilmente, gracias a la adhesión del estado al Pacto Interestatal de Licencias Médicas (IMLC).

El único requisito adicional, según la normativa que entró en vigenca, es que los médicos extranjeros hayan ejercido su profesión durante los cuatro años previos a la solicitud de licencia médica, indicó el presidente de Solidaridad sin Fronteras, SSF, una ONG que apoya a profesionales de la salud graduados en otros países a integrarse en el sistema de atención médica en Estados Unidos, Julio César Alfonso, a medios estadunidenses. 

¿Cómo revalidar el título médico en Florida con la Ley SB-7016?

El médico graduado en el extranjero debe residir en el estado de Florida. 

Debe ser un graduado de una escuela de medicina extranjera acreditada, con educación médica de posgrado acreditada por el Consejo de Acreditación para la Educación Médica de Posgrado (Acgme) o la Asociación Estadounidense de Osteopatía, AOA.

Aprobar el Examen de Licencia Médica de Estados Unidos, Usmle, el Examen de Licencia Médica Osteopática (Comlex), o su equivalente en no más de tres intentos por componente.

Demostrar dominio del inglés

Demostrar el ejercicio de su profesión durante los cuatro años previos a la solicitud de licencia médica.

Registrarse en la Comisión Educativa para Graduados Médicos Extranjeros (ECFMG): inscríbase en el sitio web o llame al (215) 386-5900. Este organismo evalúa y orienta a los médicos extranjeros.

El 25% de la práctica médica debe ocurrir en el estado de Florida. 

Solicitar la licencia: según la sección 5 de la Ley SB-7016, debe presentar una solicitud de licencia acelerada ante la Junta Médica de Florida. La junta evaluará su solicitud y remitirá una carta de calificación a la Comisión Interestatal, que verificará su idoneidad.

Debe tener un estatus migratorio en Estados Unidos, así sea pendiente, indicó la abogada especialista en inmigración, Yesenia Iacona, en su cuenta de Instagram (@yeseniaiacona).

No debe tener antecedentes penales, o estar bajo investigación judicial en curso. Asesórese: la ONG Solidaridad sin Fronteras (SSF) ofrece el programa Foreign Medical Graduate Advising Program, que incluye asesoramiento sobre aspectos legales y procesales.

📰 El Pitazo

domingo, 30 de junio de 2024

🇺🇾 Montevideo • Uruguay, el país más caro de América Latina y uno de los más caros del mundo

 

Cuando un habitante de Rivera, una ciudad fronteriza uruguaya, vaya al supermercado local esta semana, verá que el precio de un tubo de pasta de dientes de 180 gramos es de 243 pesos (US$6,20).

Si va a un supermercado brasileño -algo para lo que solo se necesita cruzar la calle, porque la ciudad continúa sin barreras con el nombre de Sant’Ana do Livramento-, esa misma pasta dental -igual marca, igual peso, igual versión, producida en la misma planta en São Paulo- la puede comprar por 6,99 reales (US$1,28).

La pasta de dientes es solo un ejemplo -tal vez uno de los más notorios- de que Uruguay es un país caro.

El importador la ingresa al país a un valor, pero cuando llega al público su precio promedio casi se triplica, de acuerdo a una investigación realizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) a pedido del Banco Central de Uruguay y publicada en febrero.

Más pronunciada es la diferencia en una barra de jabón o un desodorante, cuyo precio en una tienda o supermercado se multiplica hasta por 6 respecto al valor al que entró en el país.

Con base en datos recopilados por el Banco Mundial, el CED comparó los precios de unos 600 productos en Uruguay y otros 43 países a lo largo del tiempo, y encontró que en promedio eran 27% más caros en el país sudamericano.

Más aún, países desarrollados europeos como Francia, Alemania o Reino Unido mostraron precios menores que los que se pagan en Rivera o Montevideo.

Solo nueve -Japón, Finlandia, Israel, Irlanda, Suecia, Dinamarca, Suiza, Noruega e Islandia- eran más caros.

Comparado con América Latina, los productos en Uruguay costaban más del doble que en Bolivia, 80% más que en México y 20% más que sus vecinos Brasil y Argentina, socios en el Mercosur y desde donde llega sin aranceles buena parte de las importaciones.

En productos de higiene y limpieza, Uruguay es 58% más caro que el promedio de países, según el estudio. En alimentos y bebidas no alcohólicas, 55%. Y en artículos de informática y electrónica, 43%.

“Efecto país”

Este fenómeno se da con mayor fuerza en rubros en los que prácticamente no hay producción nacional -o directamente no existe- y se deben importar, le explicó a BBC Mundo Ignacio Umpierrez, economista e investigador del CED.

Y la lista de artículos que no se producen en Uruguay es muy larga.

Umpierrez agregó que los precios más altos que pagan los uruguayos no tienen que ver con una cuestión coyuntural del valor del peso uruguayo frente a otras monedas, sino que es un hecho que ha perdurado a lo largo del tiempo.

Es algo que responde a un efecto país”, afirmó.

Por “efecto país” se refiere a algunas condiciones que hacen que el país sea caro.

El investigador y un grupo de colegas hallaron que el mercado uruguayo -que es pequeño porque en el país viven 3,5 millones de personas- se concentra en pocas empresas que suman gran parte de esas importaciones.

“En mercados concentrados, el poder de fijación de precios de las empresas es mayor”, señaló.

Como consecuencia de esa falta de competencia, encontraron que la ganancia por producto era casi siempre más de la mitad del precio que paga el consumidor final. Es decir, algo que se importó a 10, el ciudadano de a pie lo paga a más de 20.

Umpierrez calificó esos márgenes como “relativamente elevados”, aunque dijo desconocer por cuántos intermediarios pasan los productos entre el importador y el consumidor final.

El economista uruguayo Sebastián Fleitas, profesor de economía de la Universidad Católica de Chile especializado en temas de competencia y mercados, señaló un aspecto del comercio internacional que el país no puede cambiar: “Uruguay está lejos del mundo, y por eso tiene costos de transporte y logística mayores” cuando los productos no provienen de sus vecinos.

Cuando un habitante de Rivera, una ciudad fronteriza uruguaya, vaya al supermercado local esta semana, verá que el precio de un tubo de pasta de dientes de 180 gramos es de 243 pesos (US$6,20).

“Efecto país”

Barreras contra la competencia

El sistema de impuestos y altos costos de los energéticos

País de ingresos altos

Si va a un supermercado brasileño -algo para lo que solo se necesita cruzar la calle, porque la ciudad continúa sin barreras con el nombre de Sant’Ana do Livramento-, esa misma pasta dental -igual marca, igual peso, igual versión, producida en la misma planta en São Paulo- la puede comprar por 6,99 reales (US$1,28).

La pasta de dientes es solo un ejemplo -tal vez uno de los más notorios- de que Uruguay es un país caro.

El importador la ingresa al país a un valor, pero cuando llega al público su precio promedio casi se triplica, de acuerdo a una investigación realizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) a pedido del Banco Central de Uruguay y publicada en febrero.

Más pronunciada es la diferencia en una barra de jabón o un desodorante, cuyo precio en una tienda o supermercado se multiplica hasta por 6 respecto al valor al que entró en el país.

Con base en datos recopilados por el Banco Mundial, el CED comparó los precios de unos 600 productos en Uruguay y otros 43 países a lo largo del tiempo, y encontró que en promedio eran 27% más caros en el país sudamericano.

Más aún, países desarrollados europeos como Francia, Alemania o Reino Unido mostraron precios menores que los que se pagan en Rivera o Montevideo.

Solo nueve -Japón, Finlandia, Israel, Irlanda, Suecia, Dinamarca, Suiza, Noruega e Islandia- eran más caros.

Comparado con América Latina, los productos en Uruguay costaban más del doble que en Bolivia, 80% más que en México y 20% más que sus vecinos Brasil y Argentina, socios en el Mercosur y desde donde llega sin aranceles buena parte de las importaciones.

En productos de higiene y limpieza, Uruguay es 58% más caro que el promedio de países, según el estudio. En alimentos y bebidas no alcohólicas, 55%. Y en artículos de informática y electrónica, 43%.

“Efecto país”

Este fenómeno se da con mayor fuerza en rubros en los que prácticamente no hay producción nacional -o directamente no existe- y se deben importar, le explicó a BBC Mundo Ignacio Umpierrez, economista e investigador del CED.

Y la lista de artículos que no se producen en Uruguay es muy larga.

Umpierrez agregó que los precios más altos que pagan los uruguayos no tienen que ver con una cuestión coyuntural del valor del peso uruguayo frente a otras monedas, sino que es un hecho que ha perdurado a lo largo del tiempo.

“Es algo que responde a un efecto país”, afirmó.

Por “efecto país” se refiere a algunas condiciones que hacen que el país sea caro.

El investigador y un grupo de colegas hallaron que el mercado uruguayo -que es pequeño porque en el país viven 3,5 millones de personas- se concentra en pocas empresas que suman gran parte de esas importaciones.

“En mercados concentrados, el poder de fijación de precios de las empresas es mayor”, señaló.

Como consecuencia de esa falta de competencia, encontraron que la ganancia por producto era casi siempre más de la mitad del precio que paga el consumidor final. Es decir, algo que se importó a 10, el ciudadano de a pie lo paga a más de 20.

Umpierrez calificó esos márgenes como “relativamente elevados”, aunque dijo desconocer por cuántos intermediarios pasan los productos entre el importador y el consumidor final.

El economista uruguayo Sebastián Fleitas, profesor de economía de la Universidad Católica de Chile especializado en temas de competencia y mercados, señaló un aspecto del comercio internacional que el país no puede cambiar: “Uruguay está lejos del mundo, y por eso tiene costos de transporte y logística mayores” cuando los productos no provienen de sus vecinos.

Añadió que con la mayoría de países existen aranceles y tasas más altos que en otras regiones del mundo, además de la obligación de contratar a un agente de aduanas para cada importación. Y todo va sumando.

Barreras contra la competencia

Fleitas le dijo a BBC Mundo que Uruguay es caro por “dos problemas centrales”: la falta de competencia y los sectores regulados por el Estado, “donde la regulación tiene serios problemas”.

“Es un país chiquito, donde nos conocemos todos y donde hay muchísima interacción entre regulados y reguladores, que no es ilegítimo pero que pone algunos desafíos adicionales para la defensa de la competencia, en legislaciones de control de lobby y ese tipo de cosas que hacen que desarmar esto del país caro sea un conjunto de batallas chicas, pero que cada una demanda un montón de capital político”, argumentó.

El experto dijo que hay mucho camino por recorrer, pero que existen cosas que se pueden hacer para que el país sea más barato.

Estas regulaciones generan barreras, como los registros sanitarios de alimentos, bebidas, productos de higiene y demás.

“Para poder ingresar un producto a Uruguay, tiene que estar registrado sanitariamente ante el Ministerio de Salud Pública”, explicó Umpierrez. Pero las grandes empresas “básicamente son dueñas de su ficha técnica por temas de exclusividad o por acuerdos comerciales”, agregó.

Eso implica que, por ejemplo, si una empresa uruguaya cualquiera quisiera importar esa pasta de dientes comprándola a US$1,28 a un supermercado o almacén mayorista brasileño, el Estado uruguayo no se lo permitiría porque la empresa no tiene la ficha técnica del producto.

Y no importa que sea exactamente la misma pasta de dientes que ingresa la filial de la multinacional.

“Si no estamos protegiendo una industria, no estamos protegiendo empleo, ¿acaso estamos protegiendo la renta monopólica de un importador?”, se preguntó el economista Alfonso Capurro, de la consultora local CPA/Ferrere.

Capurro subrayó que hay regulaciones que “buscan genuinamente proteger al consumidor”, pero que existe “inercia y hay un conjunto de acumulaciones de distintas regulaciones que se han ido construyendo en el tiempo en forma de sedimento”.

“Nadie se aseguró de que ese conjunto de regulaciones se estaban solapando e impidiendo que el mercado funcionara mejor”, sostuvo.

CPA/Ferrere elaboró otro estudio a pedido del Banco Central, en este caso respecto a los precios de frutas y verduras.

Capurro, uno de los economistas que trabajó en esa investigación, le explicó a BBC Mundo que la importación de algunos de estos alimentos está prohibida por reglas fitosanitarias, por lo que se debe comercializar solamente la producción local.

Pero según dijo, esa regulación no se utiliza con fines de salud sino como medida proteccionista, ya que en momentos de escasez interna los gobiernos han habilitado el ingreso.

“Eso hace que las frutas y verduras sean más caras en promedio de lo que podrían haber sido si se importaran, y eso es un precio en exceso que pagamos los consumidores”, aseguró.

El estudio analizó el valor de determinadas frutas y verduras en los mercados mayoristas a lo largo del tiempo en Uruguay y Brasil. El tomate, por ejemplo, se paga el triple en Uruguay.

“Si a los productores les quitás esas protecciones, el sector desaparece. Es un subsidio encubierto”, remarcó Capurro.

Al mismo tiempo, los productores uruguayos de frutas y verduras tienen que trabajar en un sistema con altos costos, puntualizó Capurro.

El sistema de impuestos y altos costos de los energéticos

Capurro explicó que otro de los factores que incide en los precios elevados es el sistema tributario uruguayo.

Además del IVA, algunos productos son gravados con otros impuestos que los encarecen.

“Nuestro sistema tributario es un poco antiguo, está muy basado en impuestos directos al consumo y no tanto en impuestos a las personas. Se paga menos en impuestos como el de la renta, pero se pagan directamente en los bienes que se consumen“, explicó Capurro.

Un ejemplo de ello son los combustibles. Uruguay tiene el litro de gasolina más caro de América Latina y el decimoquinto en el mundo -casi la mitad del precio son impuestos-.

También es caro el diésel, porque un porcentaje del precio por litro se destina a subsidiar el transporte público, algo que luego se traslada a los costos de transporte y distribución de cualquier producto.

A su vez, los márgenes de ganancia de distribución -transporte y expendio- son elevados porque “los camioneros y las estaciones de servicio no están dispuestos a competir”, explicó Capurro.

Algo similar sucede con la electricidad; las tarifas están entre las más altas del mundo, en parte por las inversiones que se hicieron en la década pasada para aumentar la producción de energía de fuentes renovables por fuera de la hidráulica.

País de ingresos altos

Uruguay es el país de América Latina con mayor Producto Interno Bruto per cápita, de unos US$22.000, y eso lo coloca en la categoría de países de ingresos altos, según la clasificación del Banco Mundial.

En cada hogar uruguayo ingresan mensualmente unos US$2.500 en promedio, según el Instituto Nacional de Estadística.

Pese a lo alto de los salarios en la comparación regional, los uruguayos sienten que vivir en su país es muy caro.

En España, por ejemplo, ingresan unos US$3.200 al mes, y no es solamente que ganen más, sino que las compras cuestan 25% menos que en Uruguay, de acuerdo a la comparación del CED.

Incluso en la comparación con los países que son más caros que Uruguay, el sudamericano sale perdiendo.

“Copenhague es caro, pero por buenos motivos. La gente vive muy bien ahí, cobra muy buenos salarios y están contentos con eso”, dijo Fleitas.

“Tenemos salarios bajos para el nivel de costo de vida, pero a su vez altos para los niveles de productividad“, dijo Umpierrez.

El economista del CED señaló el factor salarial entre aquellos que hacen caro al país, porque los métodos para determinar los sueldos son “bastante más rígidos que en el resto de los países” de su investigación.

Lo que sí es más barato en Uruguay que en los países desarrollados es la vivienda. El precio medio de un alquiler en Uruguay es de unos US$500, mientras que en España es el doble, de acuerdo a cifras oficiales.

Los tres economistas coincidieron en que el Estado de bienestar que provee Uruguay tiene sus costos, y que eso se traslada a precios.

Pero que una parte es beneficiosa para la población y otra no.

“Lo que nos complica es que somos caros por cosas que no generan bienestar a la población, sino que son rentas que se las quedan unos pocos empresarios y unos pocos trabajadores que están en esos sectores” de grandes márgenes de ganancia, resumió Fleitas.

📰 BBC Mundo

sábado, 29 de junio de 2024

🇻🇪 Venezuela • Jóvenes que transforman Maracaibo: ingenio, liderazgo y ética al servicio de su generación

Ferias vibrantes y musicales en noviembre, un coloso lacustre experimentando una de sus peores épocas, innovaciones científicas, temperaturas alucinantes y avestruces extraviados… Maracaibo es la cuna de momentos que, de cualquier forma, dan de qué hablar, incluyendo los propiciados por jóvenes marabinos quienes siguen demostrando desde la robótica, el periodismo ciudadano y el feminismo que el ímpetu por crear, aportar y concientizar es imparable.

El team Pakupai, desde su visión de compañerismo y destreza en la robótica, Mediosur, con su servicio comunicacional a la orden de la ciudadanía, y Proyecto Mujeres, pisando fuerte por más y mejores espacios y dinámicas seguras para las mujeres, son tres organizaciones y agrupaciones locales que renuevan las esperanzas en la ciudad.

Todo empieza por la curiosidad

“Desde pequeño me ha llamado la atención el hecho de que con tan pocas cosas podamos crear otras nuevas, nuevos inventos”, expresa en común el entusiasta grupo de jóvenes de la Unidad Educativa Colegio “Salto Ángel” del team Pakupai, el equipo de robótica que desfila con pertenencia sus chaquetas tricolor a pesar de estar a 35 °C.


Chicas y chicos de entre los grados de tercero y quinto de bachillerato, que no se conocían entre sí, lograron una sinergia única que la institución ha venido propiciando desde 2021. Esta iniciativa alcanzó un primer pico de gloria cuando, representados por el team Tepuyes, ganó la primera edición de la Copa Ka’i 2022, la inédita competencia intercolegial y de robótica del país celebrada en el Liceo Los Robles de la capital zuliana.

El año 2023 trajo más gozos al colegio cuando se convirtieron en bicampeones de la misma copa en su segunda edición. Esa vez bajo el nombre de una nueva coalición: Pakupai, y con los rostros de Daniel Prieto, capitán del equipo para ese momento; Alfredo Ríos, Eduardo Puche, Rosa Wong, Angelina Ferrer, Emelyn Sulbaran, Sebastián Valero, David Ocando, Nicole Cruz, Susej Atacho, Mariana Sánchez, José Augusto Bermúdez, Luis Baptista, Jairo Cruz y Domingo Núñez.

Este esfuerzo tuvo más frutos poco después cuando el team fue integrado al Programa Nacional Semilleros Científicos, del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), que ofrece oportunidades educativas, de investigación y de cooperación a niñas, niños y jóvenes apasionados por estas disciplinas.

La ‘hermandad de curiosos’ pensó que ya había logrado mucho al ser reconocida y respaldada por una institución del Estado, sin considerar el siguiente nivel por desbloquear, que les tenía preparado desfilar por los pasillos del Aeropuerto Internacional de La Chinita con rumbo a Europa en marzo del siguiente año.

Periodismo de soluciones

En el corazón de la capital zuliana, otro equipo con ímpetu juvenil despliega su inventiva para llevar novedades y certezas útiles a los sectores de la ciudad que puedan necesitarlo. Con una hoja de papel con dos columnas de párrafos de datos, noticias y números de consulta pueden cambiarle, e incluso salvarle, la vida a alguien. Lleva por nombre El Pregonerito y es un semanario impreso con información a la que normalmente las personas no pueden acceder: reportajes de investigación tanto propios como de medios digitales aliados, información sobre derechos humanos, organizaciones civiles que prestan servicios en áreas como la de salud sexual y reproductiva, la de salud mental, la de violencia basada en género, entre otras.

Este 2024, el semanario cumple 4 años combatiendo la opacidad que causa la desinformación en una región-estado que despidió su último medio impreso tradicional el 14 de mayo de 2019, fecha en la que su principal exponente de la prensa escrita, Panorama, detuvo las rotativas.

“Cuando a las personas les quitan los medios de comunicación, no saben qué está sucediendo. No pueden tomar mejores decisiones, porque el acceso a la información y la libertad de expresión son derechos humanos que se necesitan ejercer todos los días”, explica Francisco Rincón con 90 ejemplares recién impresos en sus manos; él es periodista y coordinador general de Mediosur, organización periodística, educativa e independiente; sello matriz del semanario.

Los lugares de repartición varían según los temas abordados, de modo que sean de máximo provecho para quienes los reciban. Si el tópico es de salud sexual y reproductiva o maternidad, se trasladan a las adyacencias del Hospital Central de Maracaibo o del Hospital Materno Infantil Rafael Belloso Chachín. Si son recomendaciones o informes sobre la contaminación por los derrames de petróleo, la prioridad son las comunidades a orillas del lago.


Lea más en: https://codhez.org/jovenes-que-transforman-maracaibo-ingenio-liderazgo-y-etica-al-servicio-de-su-generacion/

martes, 25 de junio de 2024

🔬 Ciencia & Tecnología • Descubrieron una variante genética relacionada con la predisposición a la obesidad


Un equipo de investigadores de la Universidad de Exeter (el Reino Unido) descubrió una variante genética que puede predisponer a ciertas personas a padecer sobrepeso u obesidad.

De acuerdo con la investigación, la variante desactiva el gen SMIM1, lo que incide en tener mayor peso corporal debido a que las personas que la presentan gastan menos energía en reposo.

El estudio, publicado el 20 de junio en la revista especializada Cell, señaló que el SMIM1 fue detectado por primera vez hace una década durante unas pruebas para codificar grupos sanguíneos.

En los análisis, hallaron que uno de cada 5.000 individuos con un tipo de sangre poco habitual carece de ambas copias del gen SMIM1, lo que los convierte en Vel-negativos.

Los investigadores del Reino Unido usaron esta investigación y avanzaron en los hallazgos, hasta llegar a la conclusión de que este grupo de Vel-negativos tiene más probabilidades de padecer sobrepeso, además de que la ausencia de las dos copias de SMIM1 está vinculada a otros indicadores de obesidad.

Los autores del estudio determinaron que las personas con la variante genética pueden presentar altos niveles de grasa en la sangre, signos de disfunción del tejido graso, aumento de las enzimas hepáticas y niveles más bajos de hormonas tiroideas.

Nuestras conclusiones resaltan la necesidad de investigar la causa genética de la obesidad para seleccionar el tratamiento más apropiado y eficaz, pero también para reducir el estigma social asociado a ella”, explicó Mattia Frontini, uno de los autores del estudio.

El experto mencionó que la tasa de obesidad casi se ha triplicado durante los últimos 50 años y se estima que en 2030 más de un millardo de personas padecerán esta enfermedad crónica.

“En una pequeña minoría de personas, la obesidad está provocada por variantes genéticas. Cuando este es el caso, a veces se pueden encontrar nuevos tratamientos que beneficien a estas personas”, agregó Frontini.

Genes relacionados con la obesidad

Para realizar la investigación, los autores analizaron el genoma de 500.000 personas registradas en la base de datos Biobank UK, así identificaron 104 personas con la variante genética que provoca la pérdida de funcionalidad del SMIM1.

La presencia de esta variante genética tiene un impacto directo en el peso de los individuos, que en los varones puede equivaler a un promedio de 2,4 kilogramos adicionales y de 4,6 kilogramos en las mujeres.

El gen SMIM1 se descubrió hace solo una década, tras una larga búsqueda como proteína de un grupo sanguíneo en los glóbulos rojos, pero su otra función no se había conocido hasta ahora”, señaló Jill Storry, coautora del estudio. 

La especialista añadió que esta variación en el gen SMIM1 tiene un papel más general en el metabolismo humano, lo que predispone a ciertos individuos a padecer obesidad, sin embargo, con este hallazgo se abren las puertas para desarrollar tratamientos específicos que controlen la funcionalidad genética.

Un estudio publicado el 19 de junio, desarrollado por investigadores de la Universidad de Granada (España) vinculó el tejido adiposo marrón, un tipo de grasa que ayuda a regular la temperatura y el metabolismo, con la salud de las personas que padecen de obesidad.

Los investigadores descubrieron que un tipo de fenotipo (variación en el genotipo de los organismos) hace que un grupo de personas con sobrepeso tengan menor riesgo de complicaciones cardiometabólicas, lo que denominaron obesidad metabólicamente saludable (MHOO).

Este grupo presenta niveles similares de grasa que las personas con sobrepeso u obesidad metabólicamente no saludables, aunque con diferencias en cuanto al tejido adiposo marrón, que es el tipo de grasa que ayuda a regular la temperatura y el metabolismo y que podría tener funciones cardiometabólicas positivas.

Jonatan Ruiz, uno de los autores del estudio, comparó el volumen y actividad del tejido adiposo marrón y el gasto energético en reposo, en respuesta a un exposición a frío y tras una comida. Además, midió la temperatura entre un grupo de personas con sobrepeso u obesidad y un perfil metabólico saludable y otro grupo con un perfil metabólico no saludable.

Los resultados demostraron que el grupo con sobrepeso metabólicamente saludable tenía una mayor cantidad y actividad del tejido adiposo marrón en comparación con el grupo metabólicamente no saludable.

La conclusión a la que llegaron los investigadores es que aquellas personas que presentan el fenotipo pueden tener obesidad sin presentar daños metabólicos, a diferencia de quienes no tienen la manifestación genética variable.

📰 EFE

domingo, 23 de junio de 2024

🎬 Cine • La ansiedad, vergüenza, envidia, tedio y nostalgia: qué podemos aprender de las emociones que son las nuevas protagonistas de Inside Out 2

Una divertida historia que nos permite visualizar nuestros procesos internos, aunque sea a través de caricaturas.

Sobre esta idea radica parte del éxito de uno de los estrenos más populares de Hollywood de este verano boreal, el filme animado Inside Out 2 (“Intensamente 2” en Hispanoamérica y “Del revés 2” en España).

Producida por el gigante Pixar, y dirigida por Kelsey Mann, es también una pieza educativa que nos abre la puerta a entender mejor cómo las emociones impactan -de forma positiva o negativa- la vida de los adolescentes (aunque también a personas de otros rangos de edad).

El filme es una secuela de Inside Out (2015), que cuenta la historia de Riley, de 11 años, que tiene que enfrentar mudarse a una nueva ciudad mientras sus emociones, convertidas en seres antropomórficos, luchan por mantener el equilibrio en su mente.

En la primera entrega la joven tiene que lidiar con Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco.

En Inside Out 2, volvemos a la vida de Riley en San Francisco, California, donde hace nuevos amigos y pasa tiempo en la pista de hockey sobre hielo. Sus emociones son un equipo que, de alguna forma u otra, funciona bien.

Hasta que se enciende la alarma de la pubertad.

En este periodo llegan a su “cuarto de control” o cerebro nuevas emociones: Ansiedad, Vergüenza, Envidia y Tedio.

La mayor parte de la historia tiene lugar en el campamento de hockey, un microcosmos del mundo social de los jóvenes. Allí, el personaje principal está a punto de hacer la transición a la escuela secundaria, donde espera convertirse en miembro del equipo de este deporte.

Los cambios que enfrenta Riley bien podrían ser situaciones de la vida real y, como a ella, observar nuestras emociones nos puede ayudar a transitarlas.

Por eso en esta nota te ofrecemos la visión de varios expertos sobre lo que podemos aprender de los nuevos personajes de esta producción audiovisual.

Ansiedad

Inside Out 2 muestra que la ansiedad es un sentimiento normal y que puede tener un propósito positivo, siempre y cuando no se apodere de nosotros.

En el filme, toma el control y se muestra como una emoción que ayuda a Riley a evitar consecuencias dañinas para su futuro.

“Un gran factor de la ansiedad de Riley es el temor a no tener amigos en la escuela secundaria. Esto es algo razonable por lo qué preocuparse. Las relaciones con nuestros pares se vuelven cada vez más importantes en esta etapa de la vida y las experiencias de amistad de los adolescentes están vinculadas a nuestro bienestar”, señala Alana James, profesora de psicología de la Universidad de Reading, en Reino Unido, en una columna de The Conversation.

Pero agrega que ciertamente hay trastornos de ansiedad, como el de ansiedad generalizada, que se pueden desarrollar desde la edad temprana. Y en la actualidad afecta en altos índices a los jóvenes, por lo que deberíamos prestarle atención, continúa.

“Hay pruebas de que las tasas de ansiedad en los adolescentes han ido aumentando y que estas tienen un impacto a largo plazo con una variedad de efectos, desde en el rendimiento escolar hasta en los ingresos en la edad adulta”, comenta.

James deja claro que existe una diferencia entre la sensación de ansiedad que vemos en Inside Out 2 y un trastorno de ansiedad.

Tener preocupaciones es una parte típica del crecimiento, al igual que lo es de la vida adulta, señala.

Tedio (Ennui, en francés, como se usa en el filme)

Para Tina Kendall, profesora de cine de la Universidad Anglia Ruskin, en Reino Unido, mientras que la ansiedad tiene el propósito de ayudarnos a planificar el futuro, el tedio es “un llamado a la acción, una señal para comprometerse más o probar algo diferente”.

La experta afirma que, aunque comúnmente se asocia con la falta de compromiso y la apatía, desde las redes sociales lo asocian con el “aburrimiento”.

Por eso buscan establecer el vínculo entre utilizar los dispositivos digitales y dejar de aburrirse.

“Los teléfonos a menudo se promocionan como herramientas para combatir el aburrimiento, en cualquier momento y lugar”, señala Kendall en The Conversation.

“Pero las investigaciones han demostrado que cuanto más usamos los teléfonos inteligentes para distraernos del aburrimiento, más corremos el riesgo de sentir tedio”, continúa.

En décadas recientes los estudios demostraron una correlación entre el aumento del aburrimiento y los problemas de salud mental, sostiene.

Inside Out 2 no aborda estos aspectos potencialmente negativos del aburrimiento.

En cambio, acentúa su papel positivo para ayudar a Riley a manejar la intensidad de la vida adolescente.

A lo largo de la película, Ennui, con un fuerte acento francés, está tumbada en un sofá con un chándal azul oscuro, mirando desapasionadamente la pantalla de su teléfono inteligente.

Mientras Ansiedad quema la pantalla con su frenética energía nerviosa, Ennui merodea.

En momentos clave de la película, toma el control de la consola de Riley, lo que influye en su experiencia emocional al disminuir la intensidad de la joven.

Envidia

La Envidia, señala la psicóloga pediátrica Lyssa Haase a la revista especializada Parents, se da cuando vemos algo deseable en otra persona.

“La estatura, el sentido del humor o sus talentos artísticos o musicales”, comenta.

En la película, como ocurre con Tedio, vemos cómo esta emoción comúnmente considerada negativa en la vida real tiene un resultado beneficioso para la protagonista.

Dacher Keltner, un psicólogo de la Universidad de Stanford, en California, quien fue consultor para la producción de Inside Out 2, comentó a la revista Time que la envidia nos puede llevar a desear “una promoción laboral, una invitación a una fiesta o atención en la mesa del almuerzo si eres una joven de 13 años”.

“Hay nuevas investigaciones en Europa que diferencian un tipo de envidia maliciosa (tal vez socavas el trabajo de alguien o hablas sobre esa persona para tratar de derribarla) con una forma más benigna en la que la persona envidiosa trabaja más duro para ganar una recompensa”, explica el académico en la publicación.

En el filme, precisamente, los realizadores se encargaron de no dibujar a Envidia como una villana. Es pequeña, dulce y de ojos grandes.

Como explica una reseña de la revista People, esta emoción ayuda a Riley a identificar lo que quiere en su vida, incluyendo el deseo de hacer amigos en los nuevos entornos en los que se mueve.

Vergüenza

Vergüenza es presentado como un personaje corpulento, que siempre lleva puesta una sudadera en la que esconde parte de su rostro. En el filme habla muy poco.

El director de la película, Kelsey Mann, dijo en una entrevista al medio USA Today que la intención era proyectar el “verdadero sentimiento de estar avergonzado”.

En el proceso de producción de la película el equipo se cuestionó si la vergüenza era una emoción, cuenta el psicólogo Keltner en su entrevista con Time.

De acuerdo con el experto, este sentimiento tiene un “contexto social”, en la medida en que nos hace conscientes del juicio de otras personas. Eso nos mueve en cierta forma a respetar las normas sociales.

“Si violas las normas sociales, te vas a sonrojar, y eso hace que la gente te perdone. Les dice a otros que tienes conciencia de las normas sociales y que sabes que cometiste un error y que lo sientes. Es una experiencia dolorosa pero esencial para nuestra vida en sociedad”, comenta.

Nostalgia

En el filme hay una quinta emoción que solo aparece fugazmente en dos escenas: la nostalgia. Es representada como una anciana amable.

Para Javier Leñador González-Páez, profesor de historia del arte en la Universidad de Sevilla, en España, en cierto sentido el personaje “coincide con la revisión que se ha hecho de la nostalgia desde la psicología, situándola como una emoción eminentemente positiva, a pesar de las notas melancólicas que podemos experimentar”.

No obstante, dice que al mostrarla como una persona anciana y asociarla con el letargo, puede hacer que vaya en contra de esas mismas investigaciones que le dan un carácter beneficioso.

El investigador comenta lo significativo que es ver en la película a Ansiedad interpelando a Nostalgia cuando esta última llega al cuarto de control de Riley.

“Ansiedad es una emoción preocupada por escenarios futuros amenazantes que, literalmente, pretende romper con el pasado. Reniega de él, sabiendo que puede llegar a frustrar sus planes, pues los recuerdos pueden mover afectivamente a Riley, llamando a emociones que puedan ayudar a aplacar su ansiedad. Es como si supiera que Nostalgia, a pesar de su aspecto indefenso, es capaz de debilitarla”, explica Leñador González Páez.

El profesor sostiene que esta es la realidad que dibujan varios estudios tanto psicológicos como culturales.

Y añade: “La nostalgia puede entenderse como una respuesta natural a esa ansiedad que nos produce un presente acelerado repleto de cambios, una suerte de mecanismo de defensa con el que damos valor a etapas vitales precedentes para continuar mirando al futuro con mayor sensación de control. Quizá con Nostalgia todo hubiera sido mucho más fácil dentro de la mente de Riley”.

📰 BBC Mundo